El Hobbit, o cómo continuar la leyenda

El mundo de El Señor de los Anillos regresa a la gran pantalla de la mano de un joven Bilbo Bolsón, un pequeño y tranquilo hobbit que disfruta de su vida tranquila y sin sobresaltos. Y así es la nueva película del director neozelandes Peter Jackson. A pesar de su excesivo metraje, el mundo que ideó J.R.R Tolkien queda plasmado a la perfección en un nuevo alarde de técnica visual y efectos especiales bien llevados y sin estridencias. Vuelve El Hobbit, si, pero que todo el mundo lo tenga claro: No es El Señor de los Anillos IV. 

Cartel promocional The Hobbit.

Cartel promocional The Hobbit.

Es posible que un gran número de todas aquellas personas que decidieron sacar la entrada de cine para ver El Hobbit se esperaban una película oscura, de intriga, peligro, tácticas políticas y militares y, sobre todo, batallas. Bien, es lógico pensar así si no se ha leído el libro que en su día escribiera Tolkien con la mera intención de divertir a sus hijos. Y es que la historia de cómo Bilbo Bolsón es reclutado por un puñado de enanos dirigidos por un mago llamado Gandalf para derrotar a un dragón es, ni más ni menos, que un cuento para niños. Con esta historia, Tolkien se adentra por primera vez en el universo de la Tierra Media, que alcanzaría la perfección con una de las trilogías y novelas de fantasía más aclamadas por la crítica, El Señor de los Anillos. Pero antes de acometer tal despliegue de imaginación, Tolkien se contentó con narrar una aventura. Un simple relato del que luego partió para desarrollar el mundo de Aragorn, Frodo o Gandalf. Si se parte de la base de que El Hobbit Un Viaje Inesperado es la adaptación cinematográfica de un cuento para niños, la película no defrauda en ningún punto salvo, quizá, las más de dos horas y media de duración. Que Peter Jackson haya decidido dividir un libro de unas trescientas páginas en tres películas no es sino fruto del conocimiento del dinero que puede generar una nueva trilogía. Sin embargo, hay momentos en los que el film se vuelve lento, sobre todo al principio durante la cena que se dan los enanos al llegar a casa de Bilbo. Le cuesta arrancar si, pero cuando toma ritmo El Hobbit se vuelve una película para la que la única recomendación posible a la hora de encararla es sentarse a gusto, comprar un buen paquete de palomitas y dejarse llevar.

Dejarse llevar es lo que hace el protagonista, quien decide enrolarse en una compañía formada por doce enanos y un mago para echar a un dragón del antiguo reino enano, Erebor. Si bien no se le ve muy decidido en un principio, Bilbo (muy bien interpretado por Martin Freeman) demuestra ser de gran valía para sus nuevos compañeros, y la fe que Gandalf (Ian McKellen) deposita en él pronto se ve recompensada. Sin embargo, es el líder de la compañía quien no ve con buenos ojos la contratación del pequeño hobbit. Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage), quien desea retornar a Erebor, pone en duda la valía del mediano desde el primer momento. Guiados por Gandalf, la compañía llega pronto a Rivendel, ciudad de los elfos, dónde Elrond revela el contenido de un mapa enano que muestra una entrada oculta a Erebor. Una vez decididos en su misión, los peligros se suceden unos a otros (les persigue un líder orco que parece tener una venganza personal contra Thorin, se encuentran con tres trolls que intentan cocinarlos vivos) hasta que caen en una trampa y son apresados por una auténtica legión de orcos. Es en este punto cuando la película muestra sus mejores dotes, pero no de la mano del plantel general, sino gracias a un hobbit que hace años perdió el norte y ahora solo vive por y para su tesoro.

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Cartel promocional El Hobbit.

La entrada de Gollum en la historia de El Hobbit brinda al espectador los mejores momentos de metraje. El genial Andy Serkis vuelve a meterse en la piel del tan venerado Gollum, que en El Señor de los Anillos muestra tener un papel determinante al destruir el anillo único, aunque por accidente. En esta parte de la historia, Gollum es un ser despreciable que habita dentro de la montaña. Su régimen se basa en orco, orco y más orco. Hasta que un día Bilbo llega a su cueva tras caer por un precipicio junto con un orco. La suerte hace que el hobbit caiga en un lugar seguro y poco visible, pero desde el que puede observar cómo Gollum ataca al orco. Es en ese momento cuando el anillo resbala del bolsillo del taparrabos de Gollum yendo a parar a las manos de Bilbo. Solo por este momento merece la pena ir al cine. Bueno, y por ver jugar a Bilbo y a Gollum a los acertijos. Aquí comienza la historia que dio a Tolkien la base para desarrollar El Señor de los Anillos, y aquí empieza a terminar El Hobbit, no sin antes mostrar una huida épica por parte de la compañía, el reencuentro con Bilbo y la lucha final contra el líder orco.

En definitiva, una gran película bastante fiel al libro, por lo que los fans de Tolkien estarán encantados de que alguien como Peter Jackson custodie el legado cinematográfico del escritor inglés.

FUENTES

  • Texto: Propio, fruto del visionado de la película El Hobbit, un viaje inesperado.
  • Fotografías: Fotos promocionales de El Hobbit y extraídas de la web de Warner Bros.
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